Región de O’Higgins trabaja en el desarrollo de la agricultura sustentable

Región de O’Higgins trabaja en el desarrollo de la agricultura sustentable

Pese al privilegiado posicionamiento de los productores frutícolas chilenos en los mercados extranjeros, cada día suben más los estándares ambientales para transar productos, por esta razón, un grupo de científicos está desarrollando en la región de O’Higgins un proyecto que busca situar a la zona como un ejemplo de exportación sustentable en el país.

Chile es el primer exportador frutícola del hemisferio sur y líder exportador mundial de uva de mesa y arándanos, según datos de la Oficina de Estudios Públicos y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura -Odepa-. Sin embargo, en nuestra región la riqueza de la biodiversidad presenta escasa protección y conservación en los procesos productivos.

Sumado a esto, cada día los mercados de la Unión Europea, uno de los predilectos para los productos chilenos, exigen más normas y estándares de certificación a proveedores del sector frutícola.

Para paliar esta realidad, un grupo interdisciplinario de investigadores y profesionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), la empresa Subsole y Primafrut, llevan 2 años desarrollando un proyecto que tiene como fin integrar en los procesos productivos de los productores frutícolas de exportación, medidas y acciones para el manejo y conservación de la biodiversidad.

El Dr. Eduardo Arellano, académico de la P. Universidad Católica y coordinador del proyecto asegura que: “Nosotros lo que hacemos es caracterizar la salud de los suelos,  fauna, la flora, nativa o no nativa en los predios y después en base a eso identificamos algunas prácticas que mejoren el cumplimiento sustentable de los predios”.

“La idea es que los predios desarrollen áreas de conservación; en vez de dejarlos vacíos, generen corredores de vegetación nativa en los deslindes o instalación de casas anideras para aves para tratar de favorecer la biodiversidad”, asegura el ingeniero forestal y agrega que “el proyecto trata de cumplir con requisitos y estándares internacionales para sistemas frutícolas sustentables, la idea es ver cómo los campos pueden mejorar su preocupación por la biodiversidad, desarrollando áreas de conservación dentro de los mismos predios”.

En la región de O’Higgins, menos del tres por ciento de la superficie está contenida en alguna unidad del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas por el Estado – SNAPE -, según datos de la Corporación Forestal Nacional – Conaf – por lo que estas iniciativas son importante, por ejemplo con este proyecto ya son 15 los predios que están trabajando de manera amigable con el medio ambiente en la zona.

“Dentro de O’Higgins hay muy pocas áreas protegidas, hay muchas especies sensibles que podrían encontrar un espacio dentro de los predios”, asevera el Dr.  Arellano.

Nadia Rojas, ingeniera agrónoma y parte del equipo de expertos que están participando en el plan, complementa que realizaron un levantamiento de información sobre qué  saben los productores sobre sus predios, la biodiversidad que estos albergan y los manejos productivos que realizan, además de levantar la información que recopilaron sobre la flora y fauna del lugar.

“La recepción de los productores ha sido muy buena. Hemos tenido muy buena relación y experiencia con toda la comunidad. Se ha notado un compromiso con la temática y un interés de parte de todas las personas que trabajan en los predios. Se nota el interés. Ellos se acercan, preguntan cosas como qué pasa con las cajas anideras, ellos mismo saben qué cajas anideras han sido ocupadas por ciertas aves”, señala Rojas.

Iniciativa FIC

Este proyecto es financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins a través del Fondo de Innovación para la Competitividad. “Somos una de las regiones líderes en exportación frutícola, por eso apoyamos esta iniciativa que sin duda ayudará a nuestros productores a adaptarse a las exigencias de los mercados extranjeros, vendiendo más y a mejores precios, pero lo más importante es que lo harán de forma amigable con el medio ambiente”, señala el Intendente de la Región, Pablo Silva.

El proyecto ha exigido la complicidad tanto de los expertos como de los dueños de los predios. Cristián Lezaeta es el administrador del predio Santa Teresa, ubicado al norte de Rancagua. En sus terrenos, antes de la intervención que realizaron los expertos en la zona, muchos de los espacios que actualmente sirven de corredores verdes y casas anideras para lechuzas y aves pequeñas, se ocupaban para almacenar herramientas en desuso y amontonar cajas.

“Con casas anideras y los corredores hemos transformado lo que era un espacio donde uno guardaba muchos cachureos, las típicas cosas viejas que no servían, y hoy está todo muy lindo, lleno de árboles. Eso ya impresiona. A la vista ya se ve que hay algo distinto”, expresa Lezaeta.

Los predios que fueron intervenidos ya suman en los espacios antiguamente perdidos plantaciones de quillay, maitenes y vegetación con flores. De igual forma, se destaca la plantación que favorece la atracción de abejas, y así sacar a otras que no ayudan a la polinización, como es la zarzamora.

Según el ingeniero agroindustrial y encargado de la certificación de los predios por parte de Subsole, Sergio Revello, antes del proyecto, ni siquiera los mismos productores sabían la biodiversidad que existía en sus predios.

“Nosotros lo que hacemos es apoyar a todos nuestros productores, y aparte de hacer una producción frutícola, más que convencional e intensiva, es generar una agricultura sostenible y amigable”, sostiene Revello.

El predio Santa Teresa produce uvas y cerezas que son exportados  a Inglaterra y comercios de Estados Unidos y otros países de la Unión Europea. Sin embargo, Lezaeta advierte que los mismos supermercados que compran la fruta, sobre todo los ingleses, están exigiendo que en la producción de la fruta no se descuide el medioambiente. “Ellos están pidiendo distintos protocolos relacionados con la biodiversidad, y eso es uno de los objetivos con la instalación de los corredores y las casas anideras”.

Hacia una agricultura sustentable

Según datos de la ODEPA, el primer semestre de 2017 Chile exportó 1.772.942 toneladas de fruta fresca, una cifra muy similar al mismo periodo de 2016, números que hacen imperiosa la conservación de la biodiversidad y los mecanismos que mitigue el efecto ambiental de la fruticultura intensiva, con el fin de potenciar aún más la exportación de estos productos.

0bio1“Hoy en día el consumidor de fruta chilena es europeo. Quiere que la fruta venga de predios que realizan acciones para proteger la biodiversidad. La idea es que la región de O’Higgins desarrolle estándares propios que permitan demostrar qué es lo que hay de flora y fauna nativa en los campos y cómo se puede promover esto y así demostrar certificaciones internacionales”, complementa Eduardo Arellano.

“Este proyecto nos va a favorecer mucho, de todas maneras, porque en el fondo el cuidado del medio ambiente ya significa un punto a favor en la producción”, confiesa Lezaeta.

El trabajo en terreno de estos científicos se plasmó en la elaboración y publicación de un Manual de “conservación de biodiversidad en predios agrícolas de Chile central” trabajado al alero de la Facultad de Agronomía e Ing. Forestal de la Pontificia Universidad Católica, donde se han desarrollado distintas iniciativas en torno al desarrollo frutícola sustentable.

Este instructivo, que está dirigido a productores, administradores, trabajadores, asesores y toda persona ligada al agro, busca introducir los conceptos claves para la adecuada gestión de la biodiversidad a nivel predial y ayudar al reconocimiento de especies de flora y fauna del ecosistema mediterráneo de Chile central.

Se espera que con la instalación de áreas demostrativa este proyecto pueda contribuir a  revertir la pérdida de biodiversidad natural en las zonas agrícolas productivas de la zona central de la Región de O’Higgins.

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